
Hay una señora misteriosa que vive cerca de mi casa. Algunas veces me la he conseguido en el autobús. Esta señora tiene unos 45 años, y siempre tiene los ojos muy abiertos. Hoy se ha montado en mi mismo autobús y ha clavado su extraña mirada en mí. Tras un rato, decido obviarla para dar inicio a la lectura de un librito blanco que tenía en mis manos:
La Golosina Visual de Ignacio Ramonet.
Decido leer el dorso del libro, donde siempre hay una pequeña descripción del mismo. La señora me sigue mirando inquisidoramente. Trato de concentrarme. La señora se sienta a mi lado, sin quitarme sus ojos de encima. Trato de obviarla una vez mas y empiezo la lectura. La señora me toca el hombro. Volteo.
-¿Joven? UD. no me conoce pero El Señor esta usando mi cuerpo para poder llegar a su corazón.
Mis ojos son ahora 5 veces más grandes de lo normal. La señora muy tranquilamente, me sonríe y continúa con su explicación:
-UD es uno de los buenos, El Señor lo reconoce. UD es uno de los salvadores. Escúcheme bien: Siga por su buen camino. No se deje marcar por la bestia. ¿Cuál señor? ¿Jehová? ¿Buda? ¿El señor de la bodega? Tartamudeando, le pregunto que de que bestia está hablando. (Debí haber preguntado por “el señor” primero).
-La bestia, joven, Satanás. El se expresa en muchas maneras. Ahora se refleja como forma de tecnología. Toda la tecnología existe para llevar registros detallados y personales. No se deje marcar por la bestia.
Mi corazón late a millón.
-No deje sus huellas en nada, no deje que una cámara lo grabe, no vaya al dentista (eso me dijo, lo juro por… por… El Señor.) Si lo hace, ya el sabrá con exactitud lo que hace, y no será libre. Ira al infierno y no podrá ayudarnos. Hágalo a partir de hoy, y sus registros anteriores se irán borrando. Sin decir mas nada, solo sonriéndome, la señora se levantó y bajó del autobús.
Estaba en Shock. Permanecí en trance unos minutos y luego decidí volver a la lectura del libro:
“En los tiempos de Internet y la revolución digital, este libro trata de contestar a esta cuestión crucial, recordando como se fabrica la propaganda silenciosa que se propone domesticar nuestro pensamiento, influir en los corazones y violar los cerebros.”
Nunca en mi vida había estado más asustado en mi vida. Pensé en un momento en cuan dependiente de la tecnología nos habíamos convertido. Pensé en The Matrix, 1984, Terminator y en el video
“Do the evolution” de Pearl Jam. Menee la cabeza para evitar esas imágenes, y, cual libro de Hercólubus o Nostradamus, seguí con la morbosa lectura: “
Vivimos en una era de descerebramiento contemporáneo. Todas las imágenes, spots publicitarios, películas-catástrofe, comedias, escenas de guerra y violencia, etc - dejan rastros subliminales cuya impronta acaba por condicionar nuestro comportamiento y reducir nuestra libertad.”
Juro por El Señor que vi por un instante el cielo sangrar. El Apocalipsis había llegado. Escuche las 7 (¿o 12?) trompetas del Apocalipsis tocar
“Sanitarios” de
Caramelos de Cianuro. Horrible. Me entregué al pánico. Huí de la buseta despavoridamente y me lance a correr calle abajo. Decidí ir a un parque natural o algo así, ya que tenia que estar lo mas lejano posible de la tecnología.
Me calmé. Este miedo era ridículo. Ramonet era un exagerado, la señora mentía. Con esta conclusión, decidí ir al cine, para comprobarme a mi mismo y al mundo mi feliz reconciliación con la tecnología y los medios.
Empezaron las publicidades previas a la película. De repente, frente a mi, apareció la imagen dramática en picado de una piñata gigantesca de un satanás rojo con boina. Bajo la imponente y peligrosa figura, un niño con un palo observaba con miedo al Lucifer de cartón. Todo esto con una música bien fuerte de orquesta. Era una publicidad de el diario
El Universal que clamaba por “la libertad de expresión”. Me reí a carcajadas con el “simbolismo” (descarado y muy directo) de Chávez como una amenaza satánica. Ramonet no era el único exagerado. Luego recordé que no había leído el libro, sino la breve descripción del mismo.
Esa noche, leí el libro. Por precaución, deje a la mano un termo de agua y un crucifijo en caso de que mi televisor le diera por rebelarse en mi contra y reventarme a trancazos. Nunca ocurrió.
Me di cuenta que Ramonet no está loco. El que se radicalizo fue el que redactó el escrito posterior “descriptivo” del libro, que es un anónimo. El libro no es fatalista. Es una simple exposición de ejemplos sacados del cine y la TV, para argumentar algunas ideas de Ramonet sobre LA INFLUENCIA (no la violación reiterativa, satánica y maldita a nuestros cerebros) de los medios en la sociedad y viceversa. Resulta que yo había visto muchas de estas películas y estuve de acuerdo con muchas de las cosas expuestas por el autor. Me alegre.
“Aun hay gente no tan exagerada en el mundo”.
Me recosté en el sofá, prendí la TV, la computadora conectada a internet y la radio y me dedique a devorar imágenes y audios por 2 horas. De repente, se fue la luz. Aunque eso es normal aquí en el Táchira (CADELA nos quita la luz cada ciertas horas para recordarnos que debemos pagar la electricidad), no pude evitar pensar un momento en la señora de la buseta, en Ramonet aceptando el escrito del anónimo y en la piñata satánica. Temblé de miedo. El Apocalipsis podría estar llegando… o el Génesis.
PD: Sigan participando en el
Primer Concurso Nunca Diestro Navidad 2005.